domingo, 5 de junio de 2016

Ponyo, la "sirenita" japonesa de Hayao Miyazaki

Fotograma del inicio de la película

¡Hola de nuevo! Si habéis leído la entrada anterior, recordaréis que mencioné algo sobre la ilusión que me hacía dedicar la primera entrada a Studio Ghibli. Como al final decidí escribirla sobre Mother de Bong Joon-ho porque me había entrado una obsesión importante con ella, me juré a mí misma que lo otro no pasaría de esta semana. ¡Y lo he cumplido! Aquí os traigo, para vuestro disfrute, la reseña de una de las producciones más bonitas de la empresa nipona: Ponyo en el acantilado (Gake no ue no Ponyo) (2008), o simplemente Ponyo.

Esta preciosidad es la novena película de Hayao Miyazaki dentro de Ghibli, y la penúltima que dirigió antes de retirarse. Cuenta la historia de la pequeña Brynhildr/Ponyo, hija de la reina marina Granmamare, que escapa de su padre, Fujimoto, para visitar la superficie. Durante el viaje, la princesa se mete en problemas y es salvada por un niño llamado Sosuke, del que se enamora perdidamente por su dulzura y su bondad. A partir de este suceso se desarrolla toda la aventura, cuyo parecido con La Sirenita de Hans Christian Andersen es más que evidente.

El largometraje dura una aproximadamente 1 hora y 40 minutos, y cuenta con un reparto excepcional tanto en la versión original como en la traducida al castellano. Hay una curiosidad a destacar en este sentido, y es que nuestro Sosuke está doblado por una mujer, Pilar Martín, mientras que en Japón contrataron a un niño para esta tarea. A dicha actriz la conocéis por ser la voz habitual de Miley Cyrus y Ashley Olsen, pero ha hecho otros trabajos en el ámbito de la animación japonesa: Sakura Haruno (Naruto), la enfermera Joy (Pokemon), Sherry Belmont (Zatch Bell)...

Como información destacada, debéis saber que Ponyo estuvo en un tris de participar en los Oscar de 2009. Fue preseleccionada en la categoría de 'Mejor película de animación'; por desgracia, no obtuvo el respaldo necesario de los miembros del jurado y se quedó a las puertas la gala. Sí que compitió el año anterior en el Festival de Cine de Venecia por el 'León de oro' contra otros directores de su país como Mamoru Oiishi y Takeshi Kitano.


Análisis y opinión


Una de las escenas de 'Ponyo en el acantilado'

Desde 1989, año en que se estrenó Nicky, la aprendiz de bruja, hasta la llegada de Ponyo en el acantilado, Ghibli no había dirigido ninguna de sus obras al público infantil. Y es que, por lo general, las cintas del estudio japonés traen consigo argumentos, personajes y enseñanzas de gran complejidad, difícilmente abarcables para la mente inmadura y poco instruida de un niño. Como ejemplo pondré la famosísima Porco Rosso (1992), cuyo contexto no se entiende sin cierto conocimiento de la situación política y social de la Europa de entreguerras (1918-1939). Por ello, Ponyo es un soplo de aire fresco en la filmografía de la empresa.

Si hay algo que destaque de la película, es la sencillez que presentan su animación, hecha a mano por los dibujantes del estudio, y el desarrollo de su historia, que es lineal y bastante fácil de seguir a cualquier edad. A pesar de lo anterior, sería un gran error pensar que Ponyo es una cinta simplona y vacía. Como toda producción de Ghibli, tiene su parte educativa y de reflexión sobre la vida o alguna cuestión de interés general, que aquí se dirige, en gran parte, a los pequeños de la casa.

Como telón de fondo para la historia de Sosuke y Ponyo, tenemos una potente crítica a la actitud irrespetuosa de los humanos hacia la naturaleza que los rodea. El personaje que mejor recoge esta queja es Fujimoto, un hechicero que decidió trasladarse a las profundidades del mar para vivir lejos de la contaminación. En este sentido, también destaca la escena en la que Brynhildr llega por fin a la costa y se ve atrapada en una red de recogida de basuras, repleta de los objetos más sorprendentes que os podáis imaginar. Aunque logra salir de allí con mucho esfuerzo, no se va sin llevarse, de manera involuntaria, un pequeño regalo: un bote de cristal que atrapa la mitad de su cuerpo y le impide respirar con normalidad.

Los otros temas que podemos encontrar a lo largo de Ponyo en el acantilado son algo más amables que el anterior. Encontramos, por un lado, que Miyazaki da un gran protagonismo a los niños y su fascinante mundo de ingenuidad y optimismo. Así, veremos cómo Sosuke y Ponyo muestran una actitud positiva ante todos los problemas que van surgiendo a lo largo de la aventura, por muy grandes que sean y sin importar quién tiene la culpa - por ejemplo, el niño nunca relaciona la gran tormenta y las inundaciones con el regreso de su amiga pez. Gracias a ello, suelen encontrar una solución fácil y rápida para resolverlos.

Por otro lado, el director japonés homenajea en su largometraje a los ancianos, que aparecen representados por las mujeres de la residencia Los Girasoles. La más notable de todas ellas es la señora Toki, una abuela solitaria, cascarrabias y un tanto supersticiosa que va tornándose más y más interesante con el paso de sus intervenciones.

El tercer reconocimiento a mencionar, y quizás el más importante de todos, es el que se llevan las progenitoras. Tanto Lisa como la Granmamare son mujeres independientes y luchadoras que tienen un gran peso en su entorno. De hecho, el conflicto final de la película no se resolvería sin la presencia de ambas. La primera reparte sus horas entre el centro geriátrico del pueblo, donde trabaja como enfermera, y su hogar, en el que cría prácticamente sola al pequeño Sosuke ante las ausencias prolongadas de su esposo marinero. La segunda casi nunca está en casa porque reinar los mares requiere mucho tiempo, pero cuando aparece, su papel como madre es inmejorable.



Además de la riqueza temática, Ponyo en el acantilado tiene otro punto a su favor, y es que mezcla leyendas y cuentos de diversos lugares del mundo y logra crear una mitología propia que resulta fascinante. Estas son las referencias que he encontrado por el momento:

1º La historia parte desde el cuento de La Sirenita, escrito por Hans Christian Andersen en 1837.
2º La figura de la Granmamare tiene como origen al dios marino de las culturas clásicas occidentales, llamado Poseidón (en Grecia) o Neptuno (en Roma).
3º Ponyo es una carpa dorada, que según una leyenda japonesa simboliza la paciencia y la perseverancia. Ambas cualidades están muy presentes en ella.
4º El verdadero nombre de la pececita es Brunilda o Brynhildr. Este es el nombre que recibió una de las valquirias que sirven al dios nórdico Odín bajo las órdenes de Freya. Puede que Miyazaki eligiera este nombre con el fin de acentuar la fortaleza de la pequeña princesa.

Una peculiaridad de Ponyo en el acantilado, y que comparte con otras obras de Studio Ghibli, es que la existencia de lo sobrenatural parece un secreto a vocesNingún personaje - excepto la señora Toki y Sosuke en determinados momentos - se sorprende por la apariencia semihumana de Ponyo; y Lisa casi ni se inmuta al verla transformarse en una niña. Además, la acepta como a cualquier otra amiga de su hijo Sosuke, sin hacer más preguntas que las usuales: "¿A qué se dedica tu papá? ¿Y tú mamá?". Por tanto, la cinta de Miyazaki pertenece, a todas luces, a la famosa corriente del 'realismo mágico', que pretende llevar lo fantástico a la categoría de real.

Respecto a la banda sonora, no hace falta explicar demasiado cuando aparece de por medio el nombre de Joe Hisaishi, porque todas sus creaciones emanan una belleza y una adorabilidad sin igual. Este compositor y director de orquesta se ha vuelto especialmente conocido desde que empezó a colaborar con Hayao Miyazaki. De sus virtuosas manos han salido las partituras de La princesa Mononoke (1997), El viaje de Chihiro (2002), El castillo ambulante (2004) y otras películas de Ghibli. Ponyo en el acantilado supone su noveno trabajo con el fundador del estudio.


En resumidas cuentas, solo queda decir que Ponyo en el acantilado es una de esas películas de dibujos que hay que ver antes de morir. Sin lugar a dudas, es una película ideal para entretener a los niños e introducirlos en el fascinante mundo de la animación japonesa. Y no solo eso; vosotros también la disfrutaréis mucho, ya que os resultará divertidísima y encantadora a partes iguales. Estoy casi segura de que querréis repetir ;)

Mata ne! ¡Un abrazo~♥!

viernes, 27 de mayo de 2016

'Mother': ¿Hasta dónde llegarías para proteger a tu hijo?



Para qué negarlo. Siempre he sentido especial debilidad por las tragedias familiares, y más cuando vienen cargados con tramas tan oscuras e inquietantes como la que presenta Madeo (Mother), el cuarto largometraje del aclamado director Bong Joon-ho (Snowpiercer, The Host). Su impactante trailer y los opiniones que he leído esta semana sobre ella en FilmAffinity me han incitado a convertirla en la película inauguradora de nuevo blog, dejando a un lado la previsión inicial de hacer un homenaje a Studio Ghibli. Y mirad que amo con locura a Miyazaki y Takahata... 

Esta joya surcoreana, estrenada en el año 2009, tiene como protagonistas a una madre soltera, Hye-ia, y a su hijo con problemas mentales Do-Joon, de 27 años. La historia comienza con el hallazgo, en extrañas circunstancias, del cadáver de Moon, una joven local. Por si Hye-ia no tuviera ya bastantes problemas con el cuidado de su primogénito, la policía le comunica que el chico está implicado en el suceso, ya que todos los indicios de que disponen los inspectores apuntan a que Do-Joon es el homicida.

Así es como arranca esta desgarradora película, que a lo largo de sus 128 minutos de duración mezcla diversos géneros como el drama, el thriller, la intriga con la temática del amor maternal y una fuerte crítica hacia la sociedad actual, movida en ocasiones por un pensamiento darwinista. Durante la mayor parte de ese tiempo, será Hye-ia quien se haga con el control de la cámara, puesto que todo gira en torno a sus intentos de demostrar la inocencia de Do-Joon y descubrir al verdadero culpable de la muerte de Moon.

Los expertos en cine asiático comparan la estructura de esta cinta con la de Memories of Murder (2003), otra de las obras de Bong Joon-ho de temática policíaca y que, igual, tiene su punto de partida en el brutal asesinato de una muchacha. La principal diferencia entre ambas es que esta segunda está basada en las fechorías de un serial killer; y además, uno real; individuo que, por cierto, nunca fue capturado. Por el momento, prefiero no decir más cosas referentes a M.o.M., puesto que todavía no he tenido el placer de verla y odio juzgar sin conocimiento de causa.

Hay que destacar la maravillosa actuación que lleva a cabo Kim Hye-ja como madre coraje. Esta veterana actriz venía de realizar papeles muy relevantes en diversas producciones televisivas, y Mother supuso su debut en la gran pantalla. Gracias a su majestuosa y realista interpretación, Hye-ja se hizo con el galardón de 'Mejor Actriz' en los Asian Pacific Screen Awards de 2009, A este le siguieron tres más en la misma categoría durante los dos años sucesivos: los de Los Angeles Film Critics Associaciation y los Asian Film Awards en 2010, y el de los Chlotrudis Awards en 2011.

Todos estos logros ensombrecen un poco el trabajo de Won Bin (Do-Joon) y Jin Goo (Jin-Tae), que a pesar de sus espectaculares papeles han recibido un reconocimiento menor por la película. De los dos, solo Won Bin consiguió, en los Asian Film Awards, un premio al 'Mejor Actor Secundario'.


Análisis y opinión


Escena inicial de 'Madeo' ('Mother')

Los primeros minutos nos muestran a Hye-ia caminando por un basto campo de hierba seca. Se acerca al espectador a paso lento, apesadumbrada; y aunque la vemos en aquel lugar de forma física, su mente se encuentra muy lejos, perdida en los recuerdos del ayer. Entonces, la anciana empieza a trazar movimientos delicados con sus extremidades, al son de una melodía que resuena en su cabeza. Baila, y lo hace para olvidar, porque ha aprendido que un buen recuerdo puede enterrar uno malo.

Este es uno de los temas centrales que abarca Mother. Y es que hay personas que prefieren vivir en una mentira, construyendo en su cabeza un falso mundo de paz y felicidad cuando son incapaces de afrontar experiencias que les resultaron dolorosas y traumaticas. Es el 'mecanismo de defensa' del que hablaba Sigmund Freud en su teoría del psicoanálisis, y que fue desarrollado más tarde por otros estudiosos como Melanie Klein o Alfred Adler.

Aquí, la negación de la realidad tiene su raíz en algo que sucedió cuando su hijo Do-Joon era pequeño, suceso clave que se desvela en la segunda mitad del largometraje y que explica, en parte, por qué Hye-ia lo sobreprotege y lo controla tanto - hay una relación de dependencia mútua. Este rasgo característico del personaje se ve potenciado por los acontecimientos presentes: por un lado, el repentino arresto de Do-Joon, y por otro, los métodos poco o nada ortodoxos a los que recurre para demostrar la inocencia del chico.

De lo último, sería conveniente extraer, más que una conclusión, la siguiente moraleja: no te fíes mucho de nadie; las apariencias pueden engañar. Porque, ¿quién diría, viendo a la sufridora y honrada Hye-ia del principio, que nos encontraríamos ante una mujer capaz de atravesar la barrera de lo legal con tal de lograr su objetivo? Y ampliamente, vaya...

Otro de los ámbitos que toca Bong Joon-ho en su obra es, como ya adelantaba en el primer apartado, el maltrato al que somete la sociedad a todos aquellos que no pueden valerse por sí mismos. Es el denominado darwinismo social, basado en la hipótesis evolucionista de Charles Darwin. La comunidad no se muestra comprensiva ante la actitud ingénua e infantil de Do-Joon, fruto de su retardo mental, sino que se aprovecha de ella, la critica y, además, es motivo de burla. De hecho, hasta la propia policía local adopta esta mala actitud.

En relación a lo anterior, podría decirse más. Y es que es evidente la pasividad con la que las fuerzas del orden resuelven los conflictos que van surgiendo en torno a Do-Joon. Todo ello se observa en la primera escena de la comisaría, en la detención posterior del muchacho, que se produce de forma violenta y tras una brevísima revisión de la escena del crimen; y en el interrogatorio, donde no se respeta su presunción de inocencia - aprovechando, una vez más, su condición enferma.

Bong Joon-ho también dedica un espacio a criticar, aunque mínimamente, la brutalidad policial y el retraso que Asia arrastra en materia de igualdad entre sexos. Asimismo, encontramos - en un diálogo entre Hye-ia y una vecina - una crítica a la actitud recelosa de los coreanos hacia el pueblo chino, y es que cuando se rodó Mother, la relación entre ambas naciones era un tanto negativa por motivos históricos.



A pesar de los pequeños fallos que tiene, Mother es una de esas películas que deberían constar como esenciales en todas las listas de recomendaciones de cine asiático. En primer lugar, por la capacidad de los guionistas, Bong Joon-ho y Park Eun-kyo, de construir una historia compleja e interesante que engancha de principio a fin. Ninguna escena, ningún diálogo es prescindible. Incluso me arriesgo a decir que habría estado bien añadir unos veinte minutos más para cerrar la trama de la chica asesinada, que queda un tanto incompleta, y explicar mejor la situación final de Hye-ia y Do-Joon, porque queda demasiado abierto.

En segundo lugar, destaco el detalle de la estructura circular, que es una de las cosas que más me ha gustado del largometraje. Lo he dejado caer al describir la escena del comienzo, al hablar de la necesidad de Hye-ia de eliminar aquellos recuerdos que le hacen daño. Lo que parece un hecho anterior a la historia, es posterior al final. Podemos ver este estilo narrativo en cientos de películas de todos los géneros, y es que resulta muy atractivo cuando se aplica a relatos con finales inesperados como este.

La imagen es otro de los elementos que da fuerza a esta producción. Joon-ho posee un gran sentido de la estética, y la composición de los planos denota gran maestría; siempre hay equilibrio en la organización de los elementos que lo componen. En cuanto a la banda sonora, cumple bien su cometido de otorgar mayor fuerza a lo que aparece en pantalla. Y en relación a esta, me gustaría hacer un apunte para terminar.

Por banda sonora no solo se entienden los instrumentales y las canciones, sino también el silencio. Es decir, la ausencia de sonido puede ser utilizada como un recurso expresivo más. En Mother, sin duda, está muy bien empleado. Precisamente, mi momento favorito lo es por la manera en que se corta la pieza de fondo para dar paso a un simple pero impactante efecto de sonido. El de los golpes secos de una llave inglesa contra un cuerpo, sin más. El motivo por el que me llamó la atención es que me recuerda muchísimo al inicio del Onikakushi-hen de Higurashi no Naku Koro ni. La novela visual, no la serie. Ved el vídeo que os he enlazado y entenderéis a qué me refiero.

Podría cerrar el post con un resumen o una conclusión final, pero me parece más bonito hacerlo con el tema que baila Hye-ia, y del cual ya he hablado en el apartado de análisis. Se titula Dance (Baile), y su compositor es el guitarrista seulés Lee Byung-woo. Pasad todos un buen fin de semana, ¡nos vemos en la próxima entrada!